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Me despedí del portero antes de ser reclamado por la oscuridad de las calles. A mis espaldas quedaba otra madrugada aguardando el brillo que yo tan bien sabía que de ningún modo aterrizaría.

Yo interpretaba velada tras velada los mismos boleros y ni siquiera tenía que viajar a mi memoria en busca de sus letras, creo que se hallaban alojadas en mi boca de forma perenne y tan sólo aguardaban a una señal de los labios para huir de ahí y morir a través del humo de los cigarrillos y el rumor de las voces etílicas…

bolero

Corcobado – Más daño me hizo tu amor (1996)
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