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Se sentó en el sofá y dejó la taza de café en la mesita de centro. A su lado colocó la pistola y, por un breve instante, creyó estar cegado por su brillo. Sacó las balas del cargador y las contó. Las puso en pie una tras otra formando fila.

Las volvió a contar. Faltaban dos. ¿Estarían alojadas donde debían? ¿Habría realizado el encargo? Demasiado whisky, demasiada farlopa…

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Shitdisco – OK (2007)
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