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Tras un nuevo giro apareció otra vez la parada de autobús. Al fondo, más oscura que la noche, estaba la voluminosa mujer de vestido negro y costuras reventonas. El corazón me dio una punzada para hacerme recordar que lo feo impone menos respeto que lo bello.

Me sentí como un pez que nadaba en aguas fecales al pensar que nadie iba a saber de mi devaneo nocturno y un insistente “¿por qué no?” empezó a taladrar mi cabeza.

en el coche

Corcobado – Puta (1997)
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