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Ya sé que no les trae mucho cuidado lo que haga o lo que deje de hacer…

Le Twenty-Two Bar tiene la persiana a medio cerrar: cobijo ideal para crápulas, mutilados morales y gente que pisa los charcos…

Y más de uno se ha preguntado dónde ir cuando siente que queda poco. Ya saben de qué hablo. Les ha ocurrido.

No tengo permiso de obras y las paredes sudan humedad, pero me gustaría indicarles por dónde van los tiros…

Es pronto, y todo está sujeto a cambios, trajes nuevos y estilos opuestos.

El 22 no cerrará, pero tendrá una programación más exclusiva. Y es que no aprendo.

We are enfant terrible – I can’t help myself (2010)
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